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Lo que no se mide, no se puede gestionar

Actualizado: 12 ago


Cuando uno piensa en datos, piensa en los miles y millones de datos que se generar y se producen minuto a minuto en el mundo, y como esos datos son analizados por las empresas con herramientas como el Business Intelligence.


Pero muy pocas veces nos damos cuenta, que esos mismos datos, los generamos nosotros mismos y que bien podríamos aprovecharlos para nuestro beneficio.


Cuantas veces hemos dicho que queremos bajar de peso, pero ni siquiera sabemos cuánto pesamos y mucho menos sabemos cuánto sería nuestro peso ideal de acuerdo con nuestra edad y estatura.


Muchas veces hacemos dieta comiendo ensaladas con aceite. Pero te aseguro que no sabías que una cucharilla de aceite vegetal de cocina tiene el doble de calorías que una cucharilla de mayonesa light. Pues sí, lo creas o no. He ahí la importancia de medir, porque lo que no se mide, no se puede gestionar.


A pesar de la importancia de la medición, efectuar mediciones no es tan frecuente como debiera, ni en el ámbito personal o empresarial.


Cuantos de nosotros no tenemos elaborado un presupuesto de ingresos o gastos mensuales personal o familiar, y no sabemos cómo llegamos a fin de mes y como hacemos para hacer alcanzar la plata, porque no medimos en qué y cuanto gastamos, y si nuestros ingresos alcanzaran para ese nivel de gastos.


Si esa práctica, que debería ser tan sencilla no la realizamos nosotros, es muy difícil que estemos acostumbrados a los KPI’s (Key Performance Indicators), índices o ratios de nuestras empresas.


Seguro, por ejemplo, que si pagáramos el servicio de recojo de basura por peso, aprenderíamos a gestionar mejor los desechos en casa y buscaríamos la manera de reducir drásticamente la cantidad de “basura” y aprenderíamos mucho más rápido prácticas de reúso y reciclado. Ahí, por ejemplo, la importancia de que las campañas de concientización, de cualquier naturaleza, estén acompañadas de números que nos permitan cuantificar el impacto de nuestras acciones.


Cuantas veces perdemos clientes sin saber los motivos o notamos que la competencia gana terreno y nosotros no sabemos porque y cómo podemos detener esta situación, simplemente porque no hemos sabido definir cuáles son los indicadores claves de nuestro desempeño en nuestros negocios.


¿Medir cuantos pasos doy al día será necesario? Depende, si tu objetivo es saber cuántas calorías quemaste caminando, pero para otras personas eso puede ser un dato irrelevante.


¿Sabes cuantos kilómetros recorre un jugador profesional de futbol en un partido promedio? 10 kilómetros. Para un jugador de futbol (a nivel profesional) es un dato relevante, lo mismo que para un entrenador, pero para nosotros puede ser información que no tiene ninguna importancia.


¿Sabías que más de 2/3 del consumo de agua POTABLE se usa en el cuarto de baño? Es decir, el esfuerzo que realiza una empresa proveedora de agua potable, se “desperdicia” porque la mayor cantidad de agua potable no se usa para consumo humano, se utiliza en higiene personal. ¿Te imaginas el alivio energético para el mundo que significaría si pudiéramos reutilizar toda esa agua?


Hace un tiempo atrás estoy seguro de que me hubieran dicho que la satisfacción del cliente o la experiencia del cliente no se puede medir. Los negocios digitales o a través de herramientas digitales, pueden medir perfectamente estas “emociones” representándolas por iconos, entendiendo el comportamiento del nuevo consumidor digital e incluso realizar prospecciones.


Pero la idea no es medir por medir, hay que saber que medir y que utilidad le daremos a esa medición. Por eso que la recolección de datos debe pasar por un filtro que garantice que los datos recolectados serán de alguna utilidad. Albert Einstein decía que “ni todo lo que puede ser contado cuenta, ni todo lo cuenta puede ser contado”.


Aunque las personas de todos los niveles necesitan mejor información y los directivos necesitan tomar decisiones precisas a un ritmo más rápido, existen huecos de información a lo largo de la empresa que conducen a tomar decisiones basadas en el instinto, datos subjetivos o incluso hechos erróneos.


Paradójicamente, mientras nosotros y las organizaciones tenemos a nuestra disposición los recursos para obtener los datos y más datos que nunca, solo una pequeña fracción puede explotar su potencial. Columna originalmente publicada en público.bo y eju.tv, el 10 de agosto de 2022.



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