En América Latina, hacer un trámite sigue siendo una carrera de resistencia: lento, confuso y profundamente desigual. Mientras la burocracia consume horas y oportunidades, la tecnología ya ofrece soluciones capaces de transformar la relación entre ciudadanía y Estado. Digitalizar no es solo modernizar procesos; es devolver dignidad, reducir brechas y reconstruir la confianza pública. Simplificar trámites es una urgencia democrática y un Estado más humano empieza por servicios