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  • Encuestas, sesgos y espejismos

    Encuestas A propósito de las elecciones nacionales, cada elección revive el mismo ritual: encuestas por todas partes, números que suben o bajan, titulares que exageran, redes que explotan, y analistas que se pelean por interpretar quién va ganando. Pero entre tanta estadística, entusiasmo y ruido, hay algo que muchos siguen sin entender: una encuesta no es una predicción, y mal leída, puede ser más perjudicial que útil .   Las encuestas serias son herramientas poderosas. Permiten tomarle el pulso al electorado, detectar tendencias y entender cómo se mueven los ánimos sociales en un preciso momento; es una foto instantánea. Pero, además hay una condición fundamental: deben hacerse con rigor. Y deben interpretarse con aún más cuidado.   Pongamos un ejemplo que suele pasar desapercibido en el debate público. Si una encuesta le da 48% a un candidato y 46% a otro, y el margen de error es de ±3%, lo correcto no es decir que el primero "va ganando". Lo correcto es admitir que hay un empate técnico . La diferencia está dentro del margen de error, por lo tanto, cualquiera de los dos podría estar al frente.   Sin embargo, muchos titulares —y no pocos voceros de campaña— optan por construir una narrativa de “remontada” o “ventaja consolidada”. ¿Por qué? Porque conviene. Pero eso no es análisis, eso es propaganda.   Otro malentendido común, especialmente en esta era digital, es confundir una encuesta profesional con un sondeo online . Basta abrir cualquier red social o página de noticias para encontrar votaciones abiertas que preguntan: “¿Por quién vas a votar?”. El problema es que estos mecanismos no tienen valor estadístico. Participa quien quiere, cuantas veces quiera, y con cero controles sobre la representatividad del universo.   ¿El resultado? Una ilusión de certeza. Grupos organizados que votan en masa, bots que inflan opciones, y usuarios que luego presentan esos datos como “la voluntad popular”. Una burbuja más, alimentada por entusiasmo, ignorancia o mala fe.   En redes sociales se vive otra distorsión: la cámara de eco. Los algoritmos te muestran lo que te gusta, lo que confirma tus ideas. Así, puedes pasar semanas convencido de que todo el país piensa como tú. Pero basta mirar una encuesta bien hecha para notar que el mundo real es más diverso, más contradictorio y, sí, a veces más incómodo de lo que uno quisiera.   El peligro aparece cuando esa encuesta contradice tus creencias, y en lugar de reflexionar, la descartas. “Está comprada”, “es falsa”, “la hizo el medio enemigo”. El sesgo se refuerza, la polarización crece, y el debate se empobrece.   Una encuesta puede informar o puede manipular, dependiendo de cómo se construye y cómo se comunica. Pero incluso cuando los datos son sólidos, si los que los interpretan lo hacen mal —o con intención de torcerlos—, el daño está hecho.   Y esto aplica no solo a los políticos o medios. Aplica a todos nosotros. Porque cada vez que compartimos una encuesta sin leerla completa, sin revisar la metodología, sin entender el contexto o el margen de error, estamos contribuyendo a la confusión.   La democracia necesita información, no espejismos. Y eso requiere más que números: requiere pensamiento crítico.   Al final del día, ninguna encuesta decide el resultado de una elección. Lo decide la ciudadanía, en las urnas. Pero si queremos llegar a ese momento con una sociedad bien informada y con capacidad de elegir libremente, entonces debemos exigir que las encuestas se hagan bien, se comuniquen mejor y se lean con responsabilidad.   Creer que una encuesta define el futuro es un error. Usarla para justificar lo que ya crees, sin cuestionar, es otro peor. Las encuestas no están para hacerte sentir cómodo. Están para ayudarte a pensar. Columna originalmente publicada en eju.tv , rimaypampa , público.bo , IN Noticias , La Razón , Asuntos Centrales , Econom y y EnfoqueNews .

  • CBDC: El caballo de troya de los Estados

    En el mundo de los criptoactivos, estamos acostumbrados a hablar de libertad, descentralización y disrupción. Pero ahora, los estados a través de los bancos centrales quieren ser parte de este juego: las CBDC (Central Bank Digital Currencies), es decir, monedas digitales emitidas por el Estado. No es ciencia ficción. Ya están en marcha en varios países y el debate es urgente.   Las CBDC se presentan como la versión digital del dinero fiat tradicional. Respaldadas por bancos centrales, buscan reemplazar —o al menos complementar— el efectivo. Pero no hay que confundirse: esto no es Bitcoin. No es descentralizado. No es libre. Y definitivamente no es anónimo.   A diferencia de las criptomonedas que conocemos, una CBDC es controlada por el mismo poder que decide cuánto imprimir, cómo regular y qué hacer con tu dinero. Es una herramienta que podría ser útil —sí— pero también peligrosa si no se regula con criterios democráticos.   China lleva la delantera con su yuan digital, ya probado en grandes ciudades. El Banco Central Europeo avanza con el euro digital. Estados Unidos estudia su viabilidad. Y en América Latina, Brasil se perfila como pionero con el real digital en 2025. México y Colombia también están haciendo pruebas.   La narrativa oficial suena bien: inclusión financiera, eficiencia en pagos, reducción del efectivo, modernización del sistema. Y es cierto, hay beneficios posibles. Pero también hay que ver el lado que no se promociona.   ¿Quién va a controlar la información de nuestras transacciones? ¿Qué pasa si se usa una CBDC para vigilar ciudadanos, congelar fondos por razones políticas o aplicar tasas de interés negativas directamente sobre nuestros saldos? ¿Qué harán con toda la información sobre en qué uso mi dinero? ¿A quién beneficiará? Con la tecnología correcta, todo eso es posible. Y en manos equivocadas, es preocupante.   Otro riesgo: si los ciudadanos empiezan a guardar dinero directamente en cuentas del banco central, las entidades financieras privadas podrían perder depósitos. Eso podría provocar efectos secundarios en los créditos, la inversión y el sistema financiero en general. No es una hipótesis lejana. Es parte del debate real que los mismos bancos centrales reconocen.   Como alguien que valora el ecosistema cripto por su capacidad de poner el control en manos del usuario, las CBDC me generan una mezcla de curiosidad y cautela. No podemos rechazarlas por reflejo, pero tampoco aceptarlas sin condiciones.   ¿Son el futuro del dinero? Probablemente. ¿Deben convivir con Bitcoin, Ethereum y stablecoins? Idealmente, sí. Pero lo más importante: ¿quién escribe las reglas del juego?   Las CBDC podrían redefinir el concepto de dinero en esta era digital. Por eso, es esencial que la comunidad cripto participe activamente en el debate. No solo como espectadores, sino como voces críticas, técnicas y políticas. Si no lo hacemos nosotros, otros lo harán por nosotros.   El futuro del dinero no será puramente descentralizado, ni puramente estatal. Pero si no defendemos los principios que nos trajeron hasta aquí, podríamos terminar con lo peor de ambos mundos: vigilancia total con apariencia de modernidad.   Mientras los bancos centrales avanzan con sus propias monedas digitales, se abre un nuevo frente en la batalla por el control del dinero. Bajo la promesa de eficiencia e inclusión, las CBDC podrían convertirse en una herramienta de vigilancia masiva y concentración de poder. Si no prestamos atención, el futuro financiero podría parecernos moderno... pero oler a pasado. Columna originalmente publicada en eju.tv , rimaypampa , público.bo , IN Noticias , La Razón , Asuntos Centrales , Econom y y EnfoqueNews .

  • Internet caro y lento, desarrollo caro y lento

    Velocidad de Internet Vivimos en un mundo donde la conectividad no es un lujo, sino una necesidad, definiendo el acceso al conocimiento, al trabajo y a la dignidad. Sin embargo, Bolivia sigue enfrentando una paradoja dolorosa: tenemos uno de los internets más lentos y caros de América Latina. Y como suele ocurrir en nuestra historia, los más pobres son quienes cargan con el mayor peso de esta desigualdad.   ¿Por qué ocurre esto? La respuesta está, en parte, escrita en nuestro mapa. Bolivia es un país sin salida al mar, rodeado por cinco naciones y con una geografía que desafía cualquier intento de conectividad: desde la altura extrema del altiplano hasta las selvas amazónicas y el chaco seco. Pero no es solo la topografía lo que nos aísla. La infraestructura que debería unirnos es limitada, desactualizada y cara.   A diferencia de países como Chile, Perú o Brasil, que tienen acceso directo a los cables submarinos de fibra óptica que conectan al mundo, Bolivia depende de la infraestructura de países vecinos para conectarse a los cables submarinos que transportan el tráfico global de internet.   Esa dependencia, sumada al costo de construir redes en territorios remotos o accidentados, eleva considerablemente el precio de cada mega que consumimos. Cada megabit que llega a nuestras ciudades ha recorrido cientos de kilómetros desde Lima, Santiago o São Paulo, encareciéndose en el camino.   Según TechJury , el costo promedio de Internet en Bolivia bordea los 57 dólares mensuales. ¿Mucho? Muchísimo, según un estudio del sitio de comparación de precios cable.co.uk  en Argentina el precio es $5.17 dólares mensuales, en Chile $21.86, en Colombia $20.47, en Brasil $21.18 y en Perú $24.86.   A esto se suma otro dato preocupante: la velocidad promedio de conexión en Bolivia apenas alcanza los 10 Mbps en móvil y 32 Mbps en banda ancha fija. Muy lejos de los más de 200 Mbps que hoy disfrutan los hogares promedio en Chile.   Este rezago digital no es inocuo. Tiene consecuencias directas sobre nuestra educación, productividad y desarrollo económico. Las escuelas públicas en Bolivia, sobre todo en áreas rurales, carecen de acceso digno a Internet. Mientras los colegios privados reportan 85 % de acceso a computadoras, en las unidades educativas fiscales esta cifra no llega ni al 15 %. ¿Cómo hablar de igualdad de oportunidades en un país donde nacer en un lugar con señal o sin señal define tu futuro?   El problema no es nuevo, pero se ha profundizado. Y lo más grave es que afecta con más dureza a quienes menos tienen. Los hogares pobres, campesinos, indígenas o ubicados en áreas alejadas están atrapados en una nueva forma de exclusión: la pobreza digital. Lamentablemente, esto confirma lo que alguna vez dijimos: “ Ser pobre es muy caro ”.   Un estudio del BID indica que cerrar la brecha digital en América Latina podría aumentar el PIB en hasta un 3 % y generar miles de empleos. Pero mientras no invirtamos estratégicamente en ampliar la cobertura de fibra óptica, mejorar los puntos de intercambio de tráfico (IXP) y facilitar el acceso a tarifas asequibles, ese potencial seguirá siendo una promesa vacía.   La transformación digital de Bolivia no será posible sin un compromiso firme del Estado. Necesitamos políticas públicas agresivas, incentivos a la inversión y, sobre todo, una visión que entienda que la conectividad no es solo ver Netflix o usar TikTok: es educación, es salud, es empleo, es ciudadanía plena. Y mientras tanto, seguimos bloqueando soluciones. El servicio satelital Starlink, que podría llevar internet de alta velocidad a las zonas más remotas del país, sigue sin autorización para operar. ¿Por qué? ¿A quién beneficia mantenernos desconectados?   Hoy, en pleno siglo XXI, el hecho de que un niño en el trópico cochabambino o en un pueblo potosino no pueda acceder a una clase virtual porque no hay señal, no es un problema técnico: es un acto de injusticia social, generando un nuevo tipo de analfabetismo de acceso digital.   Y mientras no enfrentemos esa verdad incómoda —con decisión y con inversión—, seguiremos teniendo uno de los Internets más caros y lentos de la región… y uno de los futuros más caros y lentos también. Columna originalmente publicada en eju.tv , rimaypampa , público.bo , IN Noticias , La Razón , Asuntos Centrales , Econom y y EnfoqueNews .

  • De rivales a aliados

    De rivales a aliados Durante décadas, las empresas operaron bajo un modelo centrado en la autosuficiencia y el control. La integración vertical era sinónimo de poder: controlar toda la cadena de valor, desde la producción hasta la distribución, garantizaba márgenes estables y barreras de entrada. Otros optaron por la integración horizontal, buscando dominar segmentos de mercado a través de adquisiciones o fusiones. En ambos casos, la lógica era clara: crecer a costa del competidor.   Pero esa lógica ha cambiado. Hoy, la rigidez estructural y la competencia excluyente han dado paso a un modelo mucho más dinámico y estratégico: la economía colaborativa. Este cambio no solo redefine cómo operan las empresas, sino también cómo se relacionan entre sí. En lugar de competir para eliminar al otro, ahora muchas organizaciones buscan formas de integrar capacidades, complementar recursos y construir alianzas que generen valor compartido.   Este giro ha sido especialmente visible en sectores con alta demanda tecnológica y necesidad de innovación constante, como el de las telecomunicaciones.   Las empresas de telecomunicaciones, tradicionalmente colosos verticales, han tenido que enfrentar un entorno cada vez más complejo: saturación de mercados, presión regulatoria, explosión del tráfico de datos y competencia no solo entre pares, sino también con gigantes tecnológicos que operan bajo otras reglas. Frente a esta tormenta perfecta, la autosuficiencia dejó de ser una virtud y pasó a ser una traba.   Así, lo que antes era impensable —compartir infraestructura, servicios o incluso clientes— se ha convertido en una estrategia necesaria para sobrevivir y crecer. La colaboración ya no es una excepción, sino una ventaja competitiva.   Este cambio se ha materializado en múltiples formas, compartiendo infraestructura, generando alianzas over the top (OTTs) o modelos de negocio mixtos, apostando por la co-creación con startups o compartiendo redes de manera directa o a través de terceros.   Este nuevo paradigma se basa en una premisa simple pero poderosa: sumar fortalezas y compensar debilidades.  En lugar de replicar lo que otro ya hace bien, la lógica colaborativa busca unir piezas complementarias. Una empresa puede tener la infraestructura, otra la tecnología, otra el acceso al cliente final, y otra la capacidad de escalar una solución global.   Esto permite multiplicar el alcance y la velocidad sin necesidad de crecer en tamaño o endeudarse en exceso. La colaboración se convierte en una forma de expansión más eficiente, flexible y alineada con las exigencias del mercado actual.   Sin embargo, esta evolución no es solo tecnológica o estratégica, también es cultural, sobre todo en la cultura organizacional. Muchas empresas aún arrastran la mentalidad del control, del secreto, del “hacer todo en casa”.   Cambiar eso requiere liderazgo, apertura y una visión clara del valor que puede generar la colaboración bien gestionada, a partir de acuerdos de fair play, definiendo los negocios en los que compiten, en los que se prestan bienes o servicios (de ida y vuelta) y en los que se integran.   No se trata de aliarse con cualquiera ni de disolver la identidad propia. Se trata de diseñar alianzas con propósito, objetivos claros, roles definidos y mecanismos de gobernanza que garanticen beneficios compartidos.   En el sector de telecomunicaciones, donde las fronteras con otras industrias son cada vez más borrosas —finanzas, salud, entretenimiento, educación—, la colaboración no solo es útil: es inevitable. Las empresas que entiendan esto a tiempo podrán posicionarse como plataformas abiertas, listas para conectar soluciones, talentos y mercados.   Las que insistan en competir como si fueran las únicas en la cancha, probablemente se quedarán atrás.   La economía colaborativa no elimina la competencia. La redefine. Ahora competir no es eliminar al otro, sino encontrar el mejor lugar en un ecosistema donde la suma de partes bien articuladas vale mucho más que el esfuerzo aislado.   Y en esa nueva lógica, los más inteligentes no son los que dominan todo, sino los que saben con quién asociarse, cómo sumar y hasta dónde llegar juntos. Columna originalmente publicada en eju.tv , rimaypampa , público.bo , IN Noticias , La Razón , Asuntos Centrales , Econom y y EnfoqueNews .

  • Por qué una tarjeta vencida te puede hacer creer en las FinTech

    FINTECH Hace unas semanas, viví en carne propia lo absurdo del viejo sistema bancario. Mi tarjeta de débito había vencido y, aunque casi no la uso, un comercio me exigió una física para poder pagar. “Fácil”, pensé. “Paso por el banco, la renuevo y listo.” Qué ingenuidad la mía.   Fui a la sucursal, esperé mi turno, expliqué mi caso. Pero no. No podían darme una nueva tarjeta en ese momento. ¿La razón? Tenían que mandar un correo para pedir una autorización. ¿Autorización para qué? ¡Era MI dinero! Aun así, me dijeron que esperara una llamada.   Pasaron los días. Finalmente sonó el teléfono. Pero no era para decirme que mi tarjeta estaba lista. No. Me avisaban que me enviarían un correo... para pedirme más información. Me dieron 72 horas para responder.   Cuando llegó ese correo, casi no lo podía creer. Me pedían todo: mi actividad económica, mis ingresos, mis relaciones comerciales, detalles en dólares sobre movimientos de una cuenta que ni siquiera identificaron bien. Todo esto, para reponer una simple tarjeta de débito.   Ese día entendí —no por primera vez, pero sí con más claridad— por qué las FinTech no son solo una alternativa. Son una necesidad.   Recordé la historia de Nu Bank y las trabas que enfrentó David Vélez en el cerrado sistema financiero brasileño. Su frustración se convirtió en motor de cambio. Como él, muchos decidimos dejar de depender de instituciones que, bajo el pretexto de seguridad y normativas contra el lavado de dinero, controlan y complican el acceso a nuestros propios recursos.   Ahí es donde las FinTech brillan. No solo prometen una experiencia diferente. La cumplen. Son empresas que entienden al usuario moderno: digital, autónomo, cansado de filas, de firmas, de autorizaciones absurdas. Su propuesta es clara: reducir la fricción, simplificar lo complejo y, sobre todo devolverte el control.   Y ahora, en Bolivia, por fin hay una señal concreta de que el cambio es posible. En noviembre de 2023, se modificó la Ley de Servicios Financieros y el 7 de mayo de 2025, se aprobó el Decreto Supremo 5384, que da luz verde al marco legal de las Empresas de Tecnología Financiera (ETF).   Es la primera vez que el país reconoce oficialmente a las FinTech. Estas empresas, ya sean privadas, públicas o mixtas, podrán operar legalmente en los ámbitos de servicios financieros, valores y seguros, bajo supervisión de la ASFI; que tiene 40 días para emitir la reglamentación correspondiente.   Se abren las puertas a modelos innovadores: blockchain, activos digitales, pagos electrónicos, financiamiento colaborativo y más, reconociendo categorías como: Activos Tokenizados Activos Virtuales Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) Pagos digitales Plataformas de financiamiento Tecnologías empresariales aplicadas al sistema financiero.   Incluso se incorpora un Sandbox Regulatorio : un entorno controlado para que estas empresas prueben soluciones reales con usuarios reales, pero bajo una supervisión flexible. Una idea moderna para tiempos modernos.   Mientras en otros países uno puede abrir cuentas realizando todo el proceso en línea, con procesos modernos de verificación de identidad KYC (Know Your Customer) y autentificación en dos pasos (2FA), aquí seguimos con una burocracia que tiene un alto costo, no solo en tiempo, sino fundamentalmente en eficiencia que raya en lo absurdo.   Pero el cambio ya está en marcha. La burocracia tiene los días contados. Las FinTech no son el futuro: son el presente que está tocando fuerte la puerta, esperemos que el gobierno no trunque esta oportunidad a través de la reglamentación que, en vez de abrir puertas, nos ponga trabas para el funcionamiento. PD: Hasta ahora no me entregan mi tarjeta de débito física. Columna originalmente publicada en eju.tv , rimaypampa , público.bo , IN Noticias , La Razón , Asuntos Centrales , Econom y y EnfoqueNews .

  • Prompt la clave para aprovechar la IA

    Prompt La inteligencia artificial  está transformando industrias a un ritmo vertiginoso. Automatiza tareas, mejora procesos, impulsa la creatividad y reduce costos. Pero hay algo que muchos no comprenden del todo: no basta con tener acceso a una herramienta de IA, lo que realmente marca la diferencia es saber cómo hablarle.   La calidad del resultado depende directamente de la calidad de la instrucción que le das. A eso se le llama prompt , y aprender a construir uno bueno es esencial para obtener respuestas útiles, precisas y aplicables.   Un prompt  es la orden o petición que se le da a una IA para que genere un contenido, resuelva un problema o realice una acción específica. Puede parecer algo simple, pero en la práctica no lo es. Si pides algo muy general, recibirás respuestas amplias, vagas y poco accionables. Si das instrucciones claras, con contexto, objetivo, formato y tono, la IA puede convertirse en un verdadero aliado.   Imaginemos esto: un empresario necesita ideas para lanzar un nuevo producto. Si escribe “dame ideas para lanzar un producto”, la IA va a generar sugerencias genéricas que podrían aplicarse a casi cualquier cosa.   Pero si pide: “Redacta cinco ideas creativas para lanzar un producto ecológico dirigido a jóvenes entre 18 y 30 años, usando redes sociales como principal canal y con énfasis en sostenibilidad y participación comunitaria”, la diferencia en la respuesta es abismal. La IA tiene mucho más contexto y puede ofrecer ideas más afinadas, aplicables y relevantes.   Un buen prompt  tiene cuatro ingredientes fundamentales.   Contexto : ¿Qué está pasando? ¿Cuál es el objetivo? Cuanto más contexto tenga la IA, mejores serán sus respuestas. Por ejemplo, si quieres ideas para una campaña de marketing, especifica la industria, el público objetivo, el tono de la marca y los canales que vas a usar. Tarea : No basta con dar contexto; hay que decir exactamente qué esperas. ¿Quieres una lista? ¿Un análisis? ¿Un resumen? ¿Una tabla comparativa? Cuanto más concreta sea la tarea, mejor. Formato : ¿En qué forma quieres la respuesta? ¿Texto breve, párrafo largo, viñetas, código, imagen, mapa mental? Indicar el formato a la IA ayuda a producir mejores resultados. Restricciones o estilo : Si hay limitaciones —por ejemplo, "máximo 500 palabras", "en tono informal", "sin tecnicismos"—, hay que dejarlas claras. También si se busca cierto estilo de redacción o nivel de profundidad. Refinar. Reescribir usando un lenguaje más natural y expresivo e incluir algunos ejemplos para acompañar esta información .   Por ejemplo, un prompt  bien estructurado podría ser: “Escribí un texto de presentación para una startup de salud digital, dirigido a inversores. Que tenga tono profesional, no supere las 300 palabras, y resuma claramente el problema que resolvemos, cómo lo hacemos y por qué somos una oportunidad atractiva.” Esa instrucción tiene todo: contexto, objetivo, público, formato y límites. La IA puede trabajar de forma precisa porque sabe qué se espera de ella.   Ahora bien, también hay errores comunes que vale la pena evitar. El primero es ser demasiado vago: “escribe sobre marketing” no alcanza. El segundo, dar demasiada información sin orden: si llenas el prompt  de datos dispersos, confundes a la IA. El tercero, no definir para quién es la respuesta: no es lo mismo escribir para un técnico que para un cliente final. Y el cuarto, quedarse con la primera respuesta sin revisarla ni mejorarla. La iteración —probar, ajustar, refinar— es parte esencial del proceso.   Tampoco hay que caer en la trampa de depender ciegamente de lo que la IA diga. Aunque las herramientas son poderosas, no reemplazan el criterio ni la visión estratégica. El contenido generado debe revisarse, editarse y alinearse con los objetivos del negocio.   Para empresarios y jóvenes que buscan destacarse en un entorno cada vez más tecnológico, saber formular prompts  efectivos es una habilidad estratégica. Es como aprender a liderar un equipo: si no sabes comunicar lo que necesitas, no importa cuán talentosos sean tus colaboradores, no van a darte lo que quieres. Lo mismo con la IA: cuanto mejor sepas pedir, mejores serán los resultados que obtengas.   La inteligencia artificial no se trata solo de automatizar. Se trata de ampliar tus capacidades. Pero para lograrlo, primero tienes que aprender a hablar su idioma. Y ese idioma comienza con un buen prompt . Columna originalmente publicada en eju.tv , rimaypampa , público.bo , IN Noticias , La Razón , Asuntos Centrales , Econom y y EnfoqueNews .

  • Bitcoin y la guerra arancelaria entre USA y China

    Bitcoin, USA y China La guerra comercial iniciada por Donald Trump entre Estados Unidos y China, caracterizada por imposiciones mutuas de aranceles a diversos productos, ha generado una onda expansiva cuyas consecuencias alcanzan mucho más allá del comercio tradicional. En este contexto, Bitcoin (BTC) y otras criptomonedas emergen como actores inesperados, reflejando la complejidad de los conflictos económicos globales en la era digital.   Durante los últimos años, las tensiones arancelarias entre las dos mayores economías del mundo han resultado en importantes perturbaciones en el mercado financiero. Tradicionalmente, activos considerados seguros, como el oro o los bonos del Tesoro estadounidense, suelen beneficiarse en épocas de incertidumbre. Sin embargo, la aparición de Bitcoin como potencial refugio ha abierto un debate interesante: ¿puede BTC consolidarse como el nuevo " oro digital "?   Desde una perspectiva tecnológica, Bitcoin ofrece características únicas frente a activos tradicionales: descentralización, resistencia a la censura y una emisión monetaria predecible, factores especialmente atractivos en un entorno de volatilidad inducida por decisiones políticas. La descentralización implica que ningún gobierno puede controlar o influenciar directamente su emisión o distribución, lo que añade una capa de protección contra decisiones arbitrarias derivadas de conflictos como la guerra comercial actual.   La reacción inicial del mercado ante los anuncios de aranceles ha sido la volatilidad generalizada, impactando tanto a Bitcoin como a índices como el S&P 500. Sin embargo, mientras las acciones y monedas tradicionales suelen estabilizarse según indicadores económicos o intervenciones gubernamentales, Bitcoin responde de forma más compleja, influenciado no solo por factores macroeconómicos, sino también por el nivel de confianza y adopción tecnológica.   Un aspecto particularmente relevante es cómo China ha tratado las criptomonedas en este contexto. Aunque formalmente ha adoptado una postura restrictiva, prohibiendo las transacciones directas y cerrando exchanges locales, la realidad es más matizada. China sigue siendo uno de los líderes globales en minería de Bitcoin, con empresas chinas controlando más del 65% del hashrate mundial, aprovechando costos competitivos de energía y sofisticación tecnológica.   Paradójicamente, aunque Estados Unidos ha sido menos restrictivo, la incertidumbre regulatoria estadounidense continúa frenando una adopción plena por parte de instituciones financieras tradicionales. Esta situación genera una oportunidad única para otras jurisdicciones más abiertas tecnológicamente, como Singapur o Suiza, para captar inversiones significativas en infraestructura blockchain y empresas Fintech .   Desde un enfoque empresarial e inversionista, la guerra arancelaria puede considerarse una oportunidad para revaluar portafolios y estrategias de diversificación. Las empresas tecnológicas, especialmente las Fintechs, tienen la oportunidad de aprovechar la incertidumbre actual para ofrecer productos financieros innovadores basados en criptomonedas. Herramientas como stablecoins , exchanges descentralizados (DEX) y soluciones de custodia tecnológica avanzada pueden ayudar a mitigar riesgos asociados al entorno actual.   Además, el crecimiento acelerado de las finanzas descentralizadas ( DeFi ) ofrece una alternativa tangible frente al sistema financiero tradicional que depende de políticas monetarias centralizadas, que pueden ser vulnerables a presiones políticas y conflictos económicos internacionales.   Sin embargo, es fundamental mantener prudencia. Bitcoin, aunque prometedor, todavía presenta alta volatilidad y riesgos regulatorios en muchos países. No se puede ignorar que cualquier crisis profunda, especialmente derivada de tensiones entre economías tan grandes como EE. UU. y China, podría traer consigo un incremento significativo en regulaciones globales sobre criptomonedas.   En esta guerra de aranceles no existe aún un ganador claro entre EE. UU. y China. Pero desde una perspectiva tecnológica y financiera, Bitcoin y las criptomonedas ofrecen una vía alternativa de refugio y diversificación frente a los riesgos inherentes a conflictos económicos internacionales.   Los inversionistas y empresarios tecnológicos que entiendan y aprovechen esta dinámica estarán mejor preparados para navegar en tiempos de incertidumbre global, consolidando potencialmente a Bitcoin como un verdadero "oro digital" en el siglo XXI. Lo cierto es que Bitcoin representa un nuevo terreno de juego, neutral, global y abierto a todos todo el tiempo. Columna originalmente publicada en eju.tv , rimaypampa , público.bo , IN Noticias , La Razón , Asuntos Centrales , Econom y y EnfoqueNews .

  • Innovación en tiempos de crisis

    Innovación En momentos de incertidumbre, como una crisis económica, social o de mercado, la innovación se convierte en una herramienta estratégica clave para las empresas.   Para sobrevivir y prosperar en tiempos de crisis, es crucial que las empresas definan objetivos específicos para sus proyectos de innovación. Esto incluye identificar las áreas prioritarias que pueden generar mayor valor, como mejorar la satisfacción del cliente, optimizar procesos internos o desarrollar nuevos modelos de negocio.   La cultura organizacional desempeña un papel crucial en el éxito de la innovación. Sin una cultura positiva y abierta, incluso la mejor estrategia será insuficiente. Durante una crisis, las empresas deben fomentar un ambiente donde los empleados se sientan motivados para proponer ideas, colaborar en equipo y pensar de manera creativa.   Los líderes deben reconocer que la innovación no siempre implica cambios radicales o disruptivos. Pueden significar pequeñas mejoras o adaptaciones estratégicas que respondan a los problemas específicos que enfrentan, por lo que la identificación de los problemas estratégicos es el primer paso hacia soluciones reales y efectivas.   La innovación efectiva combina la creatividad con la estructura. Aunque las ideas son esenciales, representan solo el 1% del camino hacia la solución. El resto depende de la implementación y, por ende, de un equipo comprometido y un proceso bien definido que garantice resultados exitosos. Durante una crisis, este enfoque sistemático ayuda a minimizar riesgos y optimizar recursos.   Uno de los principios clave es que la innovación es un juego de números. Las empresas necesitan generar múltiples ideas para aumentar las probabilidades de éxito. En tiempos de crisis, la cantidad y calidad de las ideas cobran relevancia, ya que permiten encontrar soluciones prácticas y creativas a los desafíos existentes.   El éxito de cualquier proyecto de innovación comienza con identificar el problema correcto. Sin un problema claro o un objetivo estratégico, incluso las mejores ideas pierden relevancia. Este enfoque asegura que los esfuerzos de innovación estén alineados con las necesidades actuales y que se logren beneficios tangibles.   En tiempos de incertidumbre, las empresas deben ser flexibles y adoptar un enfoque gradual para implementar la innovación. Iniciar lentamente, probar ideas y, si es necesario, abandonar proyectos no viables rápidamente, es esencial para evitar pérdidas innecesarias.   El éxito de la innovación en tiempos de crisis radica en la capacidad de adaptarse. Los ajustes estratégicos son cambios fundamentales en el enfoque que se basan en aprendizajes obtenidos durante su ejecución. Esta flexibilidad es clave para responder a circunstancias cambiantes y garantizar que la innovación se convierta en una realidad práctica.   Aplicar las lecciones de innovación en tu negocio durante tiempos de crisis puede ser una oportunidad para transformar los desafíos en ventaja competitiva. Estos son algunos pasos que te recomiendo:   Evalúa las necesidades cambiantes de tus clientes. Explora nuevos modelos de ingresos o estructuras. Adopta herramientas digitales que mejoren la eficiencia y reduzcan costos. Fomenta un ambiente donde todos los empleados sientan que pueden aportar ideas. Realiza pruebas pequeñas y rápidas para validar ideas antes de comprometer grandes recursos. Dedica tiempo a identificar los problemas más críticos en tu negocio. Considera si puedes entrar en nuevos mercados o segmentos. Brinda una experiencia diferenciadora a tus clientes. Establece un plan claro con fases, objetivos y métricas para medir el progreso de tus proyectos de innovación. Descarga modelos y herramientas que te permitan organizar y priorizar tus iniciativas.   Al aplicar estas estrategias, no solo estarás reaccionando a la crisis, sino también posicionando tu negocio para prosperar en el futuro.   La innovación no es un lujo; es una necesidad estratégica, especialmente en tiempos de crisis. Al combinar creatividad, estructura y una cultura positiva, las empresas pueden convertir los desafíos en oportunidades, dejando huellas duraderas en el mercado.   Las innovaciones llevadas a cabo por otras empresas durante momentos de crisis ofrecen valiosas lecciones que pueden servir de inspiración para tu empresa. Estos aprendizajes refuerzan la idea de que la innovación, cuando se estructura y ejecuta adecuadamente, puede convertir los desafíos en oportunidades. Columna originalmente publicada en eju.tv , rimaypampa , público.bo , IN Noticias , La Razón , Asuntos Centrales , y Economy

  • ¿Por qué los gobiernos están acumulando Bitcoin?

    Países con Bitcoin El 7 de marzo de 2025, Donald Trump firmó una orden ejecutiva para establecer una "Reserva Estratégica de Criptoactivos" de Estados Unidos, con el objetivo de posicionar al país como líder en el ámbito de las criptomonedas . Esta iniciativa, según un anuncio previo, debería incluir activos digitales como Bitcoin (BTC), Ethereum (ETH), Ripple (XRP), Solana (SOL) y Cardano (ADA).   Tras el anuncio, el mercado de criptomonedas experimentó una notable volatilidad. Inicialmente, se observó un incremento en los precios de dichos activos digitales. Sin embargo, esta tendencia alcista fue seguida por una corrección, cayendo los precios de Bitcoin , Ethereum, Ripple, Solana y Cardano a precios menores antes del anuncio.   El mercado esperaba una noticia mejor que tan solo la consolidación de las criptomonedas previamente confiscadas por el gobierno en operaciones contra actividades ilícitas a favor del gobierno federal, colocando a Estados Unidos como uno de los principales países tenedores con 203,239 BTC.   Después de esta decisión, China paso a ser el segundo país con la mayor reserva de Bitcoin con 194,000 BTC, luego el Reino Unido con 61,000 BTC, Ucrania con 46,351 BTC, Bután con 13,029 BTC, El Salvador que en septiembre de 2021 se convirtió en el primer país en adoptar Bitcoin como moneda de curso legal, actualmente posee 6,011 BTC, Finlandia cuenta con 1,918 BTC, y Georgia con 66 BTC.   Es importante señalar que, además de estos países, otros podrían contar con reservas de Bitcoin sin haberse revelado de manera oficial. Por ejemplo, hay indicios de que Rusia y la República Checa podrían ser poseedores de Bitcoin. La tendencia de acumular Bitcoin como parte de las reservas estratégicas refleja una creciente aceptación y reconocimiento del potencial de las criptomonedas en la economía global.   El establecimiento de una reserva estratégica de criptomonedas puede beneficiar a un país de diversas maneras, dependiendo de su enfoque económico, regulatorio y tecnológico.   Así como los países que almacenan oro, divisas extranjeras y otros activos estratégicos, las criptomonedas pueden servir como una reserva de valor alternativa. En tiempos de incertidumbre económica, poseer Bitcoin u otros criptoactivos puede ser un seguro contra la inflación y la devaluación de la moneda local.   En países con alta inflación o monedas débiles, como Venezuela o Argentina, las criptomonedas han demostrado ser un refugio de valor, permitiendo mitigar el impacto de crisis económicas y asegurar estabilidad financiera en caso de una devaluación grave de la moneda local. Las criptomonedas pueden reducir la dependencia de un país en el dólar estadounidense o en los sistemas financieros tradicionales.   Algunas personas han comenzado a usar criptomonedas para el comercio internacional, evitando restricciones de bancos centrales o redes como SWIFT. Esto facilita el comercio global sin la necesidad de intermediarios financieros tradicionales.   Un país con una reserva estratégica de criptomonedas puede impulsar la adopción de blockchain y la economía digital, impulsando la innovación en áreas como contratos inteligentes, la tokenización de activos y los pagos descentralizados.   Si un país gestiona su reserva de criptomonedas de manera estratégica, puede generar rendimientos adicionales mediante estrategias como staking, préstamos de activos digitales o participaciones en proyectos DeFi (finanzas descentralizadas)   El disponer de una reserva estratégica de criptomonedas refuerza la independencia digital de un país y le permite desarrollar su propia infraestructura financiera basada en blockchain, sin depender de redes bancarias tradicionales.   Un gobierno con reservas en Bitcoin puede fomentar el uso de criptomonedas en su economía, facilitando pagos digitales y atrayendo inversión extranjera en el sector tecnológico. Esto ha sido evidente en países como El Salvador, que ha utilizado Bitcoin para atraer turismo e inversión en infraestructura.   Una reserva estratégica de criptomonedas proporciona estabilidad económica, autonomía financiera y oportunidades de inversión en innovación tecnológica. No obstante, su puesta en marcha requiere una gestión rigurosa y una estrategia clara para incrementar sus beneficios y disminuir los riesgos asociados a la volatilidad del mercado. Columna originalmente publicada en eju.tv , rimaypampa , público.bo , IN Noticias , La Razón , Asuntos Centrales , y Economy

  • Litio y Blockchain: Del suelo a la nube

    Litio & Blockchain El litio ha vuelto a ser el centro de la discusión política del país, una vez que el órgano ejecutivo; a través de YLB, firmo acuerdos para la construcción de complejos industriales para la producción de carbonato de lito con empresas de Rusia y China, que deben ser aprobados por el órgano legislativo.   Desde 1975, el país ha intentado desarrollar la industria del oro blanco sin éxito hasta ahora, siendo un espectador en la revolución tecnológica global, a pesar de poseer una de las mayores reservas de litio del mundo.   Posiblemente, la palabra que puede cambiar el futuro es la tokenización . Si otros países estaban aprovechando la tecnología para transformar sus industrias, ¿por qué no podía hacerlo Bolivia con su litio?   Hernando de Soto sostiene que el principal obstáculo para el desarrollo económico en los países en desarrollo es la falta de un sistema confiable de titulación de propiedad. Blockchain , como tecnología descentralizada, segura y transparente, ofrece una solución innovadora para superar este problema.   Por eso, la tokenización podría democratizar el acceso al mercado del litio y atraer inversión global sin comprometer la soberanía del país. La idea es simple, pero poderosa: crear un token digital respaldado por litio boliviano certificado, que pudiera ser comercializado en mercados internacionales sin la necesidad de intermediarios.   Chile ha sido pionero en la digitalización y tokenización de recursos naturales, utilizando blockchain para mejorar la transparencia en la comercialización del cobre y otros minerales. A través de estos mecanismos, ha logrado atraer inversiones extranjeras y garantizar una trazabilidad confiable de los recursos.   Por su parte, Australia ha explorado la tokenización de minerales como el oro y el litio, permitiendo que inversionistas de todo el mundo participen en su mercado sin necesidad de poseer físicamente el recurso. Estos modelos han demostrado cómo la tokenización puede transformar industrias extractivas en plataformas de inversión global, asegurando beneficios tanto para el Estado como para el sector privado.   Con la tecnología blockchain, cada token representaría una cantidad específica de litio extraído o almacenado en reservas. Estos activos digitales podrían ser adquiridos por fabricantes de baterías y automóviles eléctricos, permitiendo a Bolivia integrarse a gran escala directamente en la cadena global de producción de baterías de ion-litio.   Para implementar este modelo, necesitamos un marco regulatorio sólido para garantizar seguridad jurídica a los inversionistas, así como una infraestructura digital capaz de soportar la tokenización. Pero el mayor desafío era cambiar la mentalidad de quienes aún veían al litio como una simple materia prima en vez de un activo estratégico.   Con el respaldo de emprendedores y expertos en tecnología, se puede diseñar una plataforma basada en contratos inteligentes que garantizaría transparencia, trazabilidad y acceso directo al mercado internacional. Cada transacción quedaría registrada en una blockchain, asegurando que el litio tokenizado no solo fuese un producto confiable, sino también un activo digital atractivo para inversores globales.   El proyecto de tokenización del litio boliviano no solo permitiría atraer inversión, sino que también impulsaría la industrialización local. Con un modelo financiero más accesible, las empresas nacionales tendrían la oportunidad de desarrollar fábricas de procesamiento y producción de baterías, en lugar de solo exportar materia prima.   Imaginemos un futuro donde Bolivia ya no solamente extrae litio, sino que produce celdas de baterías, tecnología de almacenamiento energético y hasta vehículos eléctricos a gran escala. Todo esto es posible con una estrategia bien diseñada y la adopción de herramientas digitales innovadoras.   A través de la tokenización, Bolivia tiene la oportunidad de ser un actor clave en la revolución tecnológica global. La pregunta ya no es si podemos hacerlo, sino cuándo tomaremos la decisión de avanzar hacia este nuevo modelo de desarrollo.   El litio no es únicamente nuestro último recurso natural para explotar como materia prima, puede ser la clave para el futuro de Bolivia, si logramos transformar la tierra (capital muerto) en un activo digital transable en la nube a través de la tecnología. Columna originalmente publicada en eju.tv , rimaypampa , público.bo , IN Noticias , La Razón , Asuntos Centrales , y Economy

  • DeepSeek: La revolución que sacudió el mundo de la IA

    DeepSeek En los últimos años, la inteligencia artificial (IA) ha experimentado avances sin precedentes, transformando industrias enteras y redefiniendo la forma en que interactuamos con la tecnología. De hecho, yo creo que la llegada de la inteligencia artificial significa la quinta revolución industrial, pero eso será motivo de otro artículo.   El principal protagonista de esta revolución, hasta ahora, se llamaba ChatGPT de OpenAI, posicionándose como un referente en el campo de los modelos de lenguaje de gran escala (LLMs), aunque después surgieron Copilot de Microsoft, Gemini de Google, Llama de Meta entre otros. Sin embargo, la aparición de DeepSeek ha marcado un punto de inflexión en el ecosistema de la IA, desafiando el “status quo” generando también una revolución en el mercado de valores, sobre todo de las empresas tecnológicas.   DeepSeek es un sistema de inteligencia artificial avanzada que combina modelos de lenguaje de última generación con capacidades de búsqueda, análisis y razonamiento profundo en tiempo real. A diferencia de los modelos tradicionales, DeepSeek se enfoca en la optimización de recursos, la escalabilidad y la personalización, lo que lo convierte en una herramienta poderosa que permite no solo responder preguntas, sino comprender el contexto a un nivel casi humano, anticipar necesidades y generar soluciones aplicables a problemas complejos.   La competencia entre DeepSeek y ChatGPT ha sido comparada con la rivalidad entre dos gigantes tecnológicos, y no es para menos. Su impacto fue tan disruptivo que provocó una caída significativa en el valor de las acciones de empresas líderes en inteligencia artificial, ya que DeepSeek ofreció ventajas competitivas que rápidamente atrajeron la atención de inversionistas, empresas y usuarios finales.   La llegada de DeepSeek ha sacudido el mercado de la IA, obligando a las empresas tecnológicas a reevaluar sus estrategias. DeepSeek no solo es un competidor más; es un disruptor que ha cuestionado las bases sobre las que se construyó el mercado de la IA, además del monto invertido en el desarrollo de estas.   Su enfoque en la eficiencia, la personalización y la transparencia ha puesto en evidencia las limitaciones de los modelos tradicionales, como ChatGPT. Además, su capacidad para operar en entornos con restricciones de recursos ha ampliado el alcance de la IA a regiones y sectores que antes estaban excluidos.   Las empresas tecnológicas han tenido que adaptarse rápidamente a este nuevo escenario, invirtiendo en investigación y desarrollo para no quedarse atrás. DeepSeek ha demostrado que la IA no es solo una carrera por tener el modelo más grande, sino también el más inteligente, eficiente y accesible.   Según informó The Wall Street Journal, DeepSeek ha demostrado ser una herramienta avanzada en muchos aspectos, pero con claras limitaciones al abordar temas políticamente delicados. Otro de los aspectos que preocupa es la seguridad de la información consultada en DeepSeek, aunque todos sabemos que cuando una aplicación es “gratuita” nuestra información es el precio que pagamos por su uso.   Lo cierto es que, a pesar de estos cuestionamientos, DeepSeek ha llegado para quedarse, y su impacto en el mundo de la inteligencia artificial es solo el comienzo. Al desafiar a gigantes como ChatGPT, ha demostrado que la innovación no siempre proviene de los actores más establecidos, sino de aquellos que se atreven a pensar diferente.   Lo que es innegable es que DeepSeek no solo es una herramienta, sino un catalizador de cambio. Su aparición ha abierto la puerta a un nuevo capítulo en la historia de la inteligencia artificial, en el que la capacidad de comprender, razonar y anticiparse define el éxito de las tecnologías del futuro.   En un mundo donde la transformación digital es imparable, DeepSeek se posiciona como una herramienta clave para impulsar la próxima ola de innovación. Su capacidad para combinar eficiencia, personalización y seguridad lo convierte en un aliado invaluable para empresas y desarrolladores que buscan aprovechar al máximo el potencial de la IA.   El mercado tecnológico ha sido sacudido, y DeepSeek es el epicentro de este terremoto. Lo que viene después dependerá de cómo las empresas y los innovadores aprovechen esta nueva era de la inteligencia artificial. Una cosa es segura: el futuro de la IA nunca volverá a ser el mismo. Columna originalmente publicada en eju.tv , rimaypampa , La Razón , INN oticias, asuntoscentrales,   Economy  y público.bo

  • Stablecoins: De la volatilidad a la seguridad

    Stablecoins En los últimos años, los criptoactivos han revolucionado el panorama financiero global, pero junto con su popularidad han surgido desafíos significativos, como la volatilidad. De hecho, una de las principales características de los criptoactivos, sobre todo de las criptomonedas, es su volatilidad extrema.   Esta es la razón por la que las stablecoins o monedas estables  han ganado un lugar central en el ecosistema financiero digital y como un puente entre las finanzas tradicionales y el futuro digital. Estas criptomonedas, diseñadas para mantener un valor estable; casi fijo, se han convertido en herramientas clave para impulsar la adopción masiva y la innovación en los mercados financieros.   Las stablecoins  son un tipo de criptomoneda cuyo valor está vinculado a un activo subyacente, como monedas fiduciarias (por ejemplo, el dólar estadounidense o el euro), materias primas (como el oro) o incluso una cesta de activos. A diferencia de otras criptomonedas como Bitcoin , Ethereum o Solana, cuyo valor puede fluctuar drásticamente en cuestión de horas, las stablecoins están diseñadas para ofrecer estabilidad y reducir el riesgo de volatilidad.   Existen diferentes tipos de stablecoins según el mecanismo que utilicen para mantener su estabilidad:   Stablecoins respaldadas por monedas fiduciarias (fiat) : Cada token está respaldado por reservas de dinero en una proporción de 1:1. Ejemplo: USDT (Tether) o USDC (USD Coin). Stablecoins respaldadas por criptoactivos : Utilizan otras criptomonedas como garantía, generalmente sobrecolateralizadas para contrarrestar las fluctuaciones del mercado. Ejemplo: DAI. Stablecoins algorítmicas : Su estabilidad no depende de reservas físicas, sino de algoritmos y contratos inteligentes que regulan automáticamente la oferta y la demanda. Ejemplo: UST (aunque este tipo ha enfrentado desafíos). Stablecoins respaldadas por commodities . Estas monedas están vinculadas a activos físicos, como el oro, la plata o el petróleo. Por ejemplo, Tether Gold (XAUT) y PAX Gold (PAXG) están respaldadas por reservas de oro.   Las stablecoins no solo resuelven el problema de la volatilidad, sino que también ofrecen ventajas clave que las hacen esenciales en el panorama financiero y tecnológico actual:   Facilitan las transacciones internacionales Enviar dinero a través de fronteras puede ser costoso y lento utilizando métodos tradicionales. Las stablecoins permiten transferencias rápidas y económicas, eliminando intermediarios y reduciendo las tarifas asociadas. Impulsan la inclusión financiera En regiones con sistemas bancarios poco desarrollados o economías inestables, las stablecoins ofrecen acceso a un sistema financiero más seguro, guardando sus ahorros en una moneda estable y resistente a la inflación, sin necesidad de una cuenta bancaria. Juegan un rol clave en las Finanzas Descentralizadas (DeFi) El ecosistema DeFi depende en gran medida de las stablecoins para proporcionar liquidez, servir como medio de intercambio y actuar como colateral en plataformas de préstamos. Protección contra la volatilidad Para comerciantes e inversores, las stablecoins actúan como un refugio seguro en períodos de alta volatilidad en los mercados de criptomonedas. Modernización de los mercados tradicionales Cada vez más instituciones financieras tradicionales están explorando el uso de stablecoins como una forma de modernizar sus operaciones, incluido la CBDCs.  El papel de las stablecoins en el mundo financiero está en constante evolución. Su adopción masiva no solo está transformando la forma en que realizamos transacciones, sino que también está sentando las bases para una economía digital más inclusiva y eficiente. A medida que los marcos regulatorios se consoliden y la tecnología avance, es probable que veamos una integración aún más profunda entre las stablecoins y los sistemas financieros tradicionales.   En un mundo donde la estabilidad y la accesibilidad son esenciales, las stablecoins están demostrando ser una solución indispensable, ofreciendo el equilibrio perfecto entre innovación y seguridad. Sin duda, estas monedas digitales seguirán siendo un componente clave en la evolución del dinero tal como lo conocemos. Columna originalmente publicada en eju.tv , rimaypampa , INN oticias, asuntoscentrales,   Economy  y público.bo

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